Fases del Crecimiento Capilar

El crecimiento capilar transcurre en tres fases claramente diferenciadas

ANÁGENA: FASE DE CRECIMIENTO

Con una duración de 2-7 años. Esta etapa es la que determina la longitud del cabello, pues cuanto más dure esta fase, más largo será el pelo.

CATÁGENA: FASE DE TRANSICIÓN

Esta fase se caracteriza por la separación del bulbo piloso (al cual llegan los nutrientes directamente por medio del torrente sanguíneo) del torrente sanguíneo. Suele durar alrededor de 3 semanas.

TELÓGENA: FASE DE REPOSO O CAÍDA PROPIAMENTE DICHA

Con una duración de tres meses

Por tanto, sabemos que la caída del cabello es un fenómeno que tiene lugar de forma fisiológica y está altamente relacionado con el envejecimiento. 

Ahora bien, ¿cuándo nos debemos empezar a ocupar de tratar la caída?

Cuando existe un porcentaje superior a lo esperado de cabellos en fase catágena y menor en fase anágena, es aquí cuando hablamos de alopecia. Es importante tener en cuenta que la fase anágena es una de las más sensibles, y puede ocurrir que ciertos factores como el estrés o ansiedad dificulten o detengan la fase de crecimiento.

La alopecia, aunque tiene un fuerte componente tanto fisiológico-temporal como genético, se define como una patología multifactorial

Causas de la caída del Cabello

  • Genética y hormonal
  • Alimentación deficiente o desequilibrada.
  • Patologías: estrés, ansiedad, entre otras. 
  • Administración de ciertos medicamentos y tratamientos como la quimioterapia y las radiaciones.

Existen varios tipos de alopecia, en función del grado de afectación del folículo piloso: 

  • Cicatriciales. Existe un daño en el folículo piloso. Son irreversibles. El tratamiento consiste en detectar y frenar el proceso que origina la caída y el trasplante capilar. 
  • No cicatriciales. Existen cambios funcionales en los folículos, pero no afectan de forma significativa a su viabilidad. Éstas, podemos decir que son potencialmente reversibles. 

Dentro de estas, atendiendo a la prevalencia, destacamos la alopecia androgénica o común (también conocida como alopecia seborreica) y la alopecia areata. Esta última se diferencia de la primera en que suele ser una caída localizada, que se caracteriza por una pérdida repentina de pelo, en forma de placas atricósicas ovales o redondeadas en el cuero cabelludo. 

En la alopecia androgénica, un aumento de la producción de testosterona acaba provocando una miniaturización de los folículos pilosos y, como consecuencia, un retraso de la fase anágena.

¿Cómo podemos tratar la Caída del Cabello?

Actualmente disponemos en el mercado de una amplia gama de productos destinados a frenar y corregir el avance de los distintos tipos de alopecia, nutriendo, protegiendo y reestructurando el folículo piloso. Estos van desde tratamientos de aplicación local hasta tratamientos vía oral. 

Entre los principios activos que los componen, destacamos algunos oligoelementos como zinc, hierro, cobre, sílice. Igual de importantes son las vitaminas del grupo B (haciendo hincapié sobre la biotina (B8) que está asociada a la vitamina B6 contribuyendo así a la síntesis normal de la cisteína, aminoácido constitutivo de la queratina del cabello); extractos fitoterápicos como el extracto de mijo, extracto seco de berro y de naranjo, aceite de pepitas de calabaza, entre otros muchos. 

Comentarios (0)

Product added to wishlist
Product added to compare.